Petra te deja boquiabierto. Es una autentica ciudad construida entre las piedras de un paraje natural incomparable. Su belleza reside tanto en la obra del hombre (estos Nabeteos casi desconocidos para nosotros) como en la originalidad de sus montanas. Por eso para descubrirla de verdad lo mejor es dedicarle tiempo y explorar todos sus caminos.
Ahora estoy en Amman que tan solo ofrece una vibrante vida callejera. Manana, como el pueblo judio, regreso a mi querido Israel.
