
... he regresado a la ermita donde contraje santo matrimonio. San Bernat continua tan verde, evocador y tranquilo como siempre. Emocionantes recuerdos se amontonoramon en mi cabeza por un instante aunque los nuevos retos se encargaron de ocupar su lugar velozmente. Pese a todo: ¡Viva la historia! (mientras podamos contarla).

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